Lic. Laura Regalado

Psicóloga – Psicoterapeuta  MP 2890

Las sucesivas y cíclicas crisis económicas han tenido un impacto corrosivo en la salud mental de los argentinos, provocando sentimientos de desilusión y profundo escepticismo. En el consultorio, escuchamos y alojamos a pacientes desorientados, dominados por la incertidumbre, angustiados, ansiosos, temerosos, paralizados por un presente cambiante, encerrados en una encrucijada: el presente un terremoto y el futuro absolutamente incierto. Para el argentino, cada crisis es como un eterno retorno, que se percibe como irresoluble, inevitable, impactando fuertemente en la constitución de la subjetividad, en la regulación de las emociones y en los vínculos e interacciones que mantenemos a diario. 

Cómo preservar nuestros vínculos en tiempos de crisis? En primer lugar es clave reflexionar acerca de que lugar tienen y les damos a los vínculos en esta situación que se atraviesa, ¿funcionamos como sostén del otro? Y a nosotros quien nos sostiene? 

La alianza con el otro es una de las claves que va a permitir que nos preservemos y a la vez se vayan creando nuevas y mejores posibilidades para enfrentar situaciones disruptivas promoviendo la resiliencia de uno y del conjunto. La resiliencia no es posible sin la presencia de un otro, se trata de una trama o tejido entre las personas y su entorno que permite hacer frente a las adversidades de la vida, superarlas e incluso ser transformado por ellas. 

El desarrollo resiliente frente a la adversidad consiste en una transformación subjetiva, producto de la activación de un potencial que sirve para la creación de condiciones psíquicas nuevas, que transforman el efecto traumático con la imprescindible existencia de vínculos interpersonales.

El enfoque resiliente aplicado a  los vínculos,  ante la disruptividad el contexto social, implica poner en juego una serie de acciones, algunas de estas son:  El reconocer nuestro sentir y el del otro, escuchar y poner en palabras lo acontece 

  • El reconocer, valorar y poner en juego  los recursos y potencial existente en cada uno y en el conjunto
  • Fomentar la capacidad de reconocer esfuerzos y logros
  • Construir o avalar las zonas de cotidianeidad preservada del impacto, apelando a la creatividad
  • El promover los limites saludables, el autocuidado y la resolución constructiva de conflictos.

Entonces si vincularse con otros en procesos de comunicación implica nuevos aprendizajes, la opción frente a esta crisis sería el encuentro, el resonar empáticamente con el otro, mirarse y descubrirse diferentes pero iguales; cooperar en un clima de escucha, acompañamiento y sostén frente a la desesperanza generalizada que también es esperanza en tanto existan proyectos conjuntos que permitan encontrarle un sentido al futuro. Escuchar, acompañar y sostener pero también permitirse ser escuchado, acompañado y sostenido por otros.